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Cambios más comunes en los perros senior

Los perros senior pueden experimentar muchos cambios en las funciones de su organismo. Algunos pueden presentar cambios más pronunciados que otros, y otros pueden empezar a presentarlos a una edad más temprana. Saber qué cambios debes esperar te permitirá prepararte para cuando ayudar a tu perro senior a adaptarse a estos cambios.

¿A que edad se considera senior mi perro?

Los perros entran a la etapa senior en diferentes momentos, dependiendo de su tamaño:

  • Los perros de raza pequeña se consideran senior a partir de los 8 años
  • Los perros de raza mediana se consideran senior a partir de los 7 años
  • Los perros de raza grande y gigante se consideran senior a partir de los 5 años

Los siguientes son algunos de los cambios que puede empezar a presentar tu perro cuando llega a la etapa senior.

Cambios en las necesidades nutricionales y variaciones de peso

A medida que los perros envejecen, su metabolismo cambia y su necesidad de calorías disminuye. Como su actividad también suele disminuir, sus necesidades energéticas se reducen otro 10-20%. Si alimentarás a tu perro senior con la misma cantidad que cuando era joven, aumentará de peso, ya que a medida que cambia su metabolismo del cuerpo, es más frecuente que este acumule grasa.

Esta tendencia también puede contribuir a la obesidad en perros senior, siendo uno de los principales problemas de salud. Además de las calorías, existen otras necesidades nutricionales en los perros senior, como un aumento de fibra y una disminución de la grasa y proteína. Si un perro senior no come o padece ciertas afecciones médicas, suelen recomendarse dietas de prescripción y suplementos.

Cambios en la piel y el pelo

Los perros senior pueden empezar a mostrar canas, sobre todo en el hocico y alrededor de los ojos. La capa de pelo puede volverse más fina y opaca, pero esto también puede ser un signo de enfermedad o deficiencia nutricional. Un cepillado más frecuente, sobre todo en la zona anal y la ayuda de suplementos de ácidos grasos, puede ayudar a devolver parte del brillo al pelaje.

Por su parte, la piel puede volverse más fina y, por tanto, estar más expuesta a lesiones. Algunos perros desarrollan múltiples tumores benignos de la piel, que no suelen extirparse a menos que se dañen o sangren con facilidad. También pueden llegar a aparecer tumores cancerosos en la piel, los cuales se deben retirar y mandar a estudiar para dar un tratamiento adecuado. 

La piel seca también puede ser un problema y, de nuevo, los suplementos de ácidos grasos pueden ser beneficiosos. Si el pelaje y la piel de un perro senior cambia de forma significativa, debe ser examinado por un veterinario.

Callos

Es habitual que los perros senior de razas grandes desarrollen callosidades en los codos. Esto se debe en parte a la tendencia de los perros a ser menos activos y a tumbarse más. Especialmente si se tumban sobre superficies duras, es probable que aparezcan callosidades. Una cama para perros, sobre todo con relleno ortopédico, puede ayudar a prevenir la aparición de callosidades.

Uñas quebradizas y almohadillas engrosadas

Del mismo modo que se observan cambios en el pelaje, también pueden engrosarse las almohadillas y las uñas pueden tender a volverse quebradizas. Aumentar la frecuencia con la que cortas sus uñas es beneficioso, ya que los perros senior desgastan menos sus uñas por la inactividad.

Disminución de la movilidad y artritis

La artritis es frecuente en los perros senior, sobre todo en los de raza grande y en los que tienen tendencia a padecer enfermedades de los discos intervertebrales, como los dachshund y los basset hound. Los perros que se lesionan las articulaciones a una edad temprana también tienen mayor predisposición a desarrollar artritis a medida que envejecen.

La artritis en los perros puede causar solo una ligera rigidez, o puede llegar a ser debilitante, causando dificultades para subir y bajar escaleras, saltar al sillón o caminar. Los suplementos con ácidos grasos, condroitina y glucosamina pueden ser beneficiosas para mantener sanas las articulaciones. También, algunos analgésicos antiinflamatorios como el carprofeno suelen recomendarse para perros con artritis.

Los perros inactivos pueden empezar a perder masa y tono muscular. Esto les dificulta moverse, y se inicia un círculo vicioso.

El ejercicio es importante para la salud de sus músculos, así como para el corazón, el sistema digestivo y su estado de ánimo. Las rutina de ejercicio puede adaptarse en función de las capacidades de tu perro. La natación y varios paseos cortos al día pueden ayudar a mantener y fortalecer sus músculos.

Enfermedad dental

La enfermedad dental es el cambio más común que vemos en los perros senior. Los estudios demuestran que incluso a la edad de tres años, el 80% de los perros muestran signos de enfermedad periodontal.

El cuidado dental rutinario, que incluye el cepillado de dientes (mínimo 3 veces a la semana), el uso de aditivos para el agua, premios y juguetes dentales puede ayudar a mantener las enfermedades dentales al mínimo.

Disminución de la motilidad gastrointestinal (estreñimiento)

A medida que los perros envejecen, el movimiento de los alimentos a través de su tracto digestivo se ralentiza, provocando estreñimiento. El estreñimiento es más frecuente en perros que padecen displasia de cadera o enfermedades de las glándulas anales, además de que algunos llegan a experimentar dolor al defecar. La inactividad también puede contribuir al estreñimiento.

El estreñimiento también puede ser un signo de algunas enfermedades graves, por lo que un perro que lo padezca debe ser evaluado por un veterinario. Pueden recetarse laxantes o dietas que contengan más fibra y lo más importante, que deben hacer es beber mucha agua.

Algunos perros senior también pueden ser más propensos a sufrir trastornos estomacales.

Disminución de la capacidad para combatir enfermedades

A medida que un perro envejece, el sistema inmune no funciona con la misma eficacia y el perro es más propenso a desarrollar enfermedades infecciosas; y estás suelen ser más graves que una similar en un perro más joven. Por esta razón, es importante que tu perro senior tenga sus vacunas y desparasitaciones al día.

Disminución de la función cardiaca

A medida que el corazón de un perro envejece, pierde algo de eficiencia y no puede bombear tanta sangre en un tiempo determinado. Las válvulas del corazón pierden parte de su elasticidad y también contribuyen a disminuir la eficacia del bombeo. La válvula más comúnmente afectada es la mitral, sobre todo en las razas pequeñas.

Algunos de estos cambios cardíacos son esperables, sin embargo, pueden producirse cambios más graves, especialmente en perros que tuvieron problemas cardíacos leves cuando eran jóvenes. Para diagnosticar una cardiopatía pueden realizarse pruebas diagnósticas como radiografías (rayos X), un electrocardiograma (ECG) y un ecocardiograma. 

Existen varios medicamentos que se les pueden dar a los perros dependiendo del tipo y la gravedad de la enfermedad.

Disminución de la capacidad pulmonar

Los pulmones también pierden su elasticidad durante el proceso de envejecimiento, y la capacidad de los pulmones para oxigenar la sangre puede disminuir. Por esta razón, los perros senior pueden ser más propensos a las infecciones respiratorias y pueden cansarse con más facilidad.

Disminución de la función renal

A medida que los animales envejecen, aumenta el riesgo de enfermedad renal. Esto puede deberse a cambios en el propio riñón o ser el resultado de la disfunción de otros órganos como el corazón, que, si no funciona correctamente, disminuirá el flujo sanguíneo a los riñones.

La función renal puede medirse mediante análisis químicos de la sangre y un análisis de orina. Estas pruebas pueden identificar un problema renal mucho antes de que aparezcan signos físicos de enfermedad. El signo más frecuente de enfermedad renal es el aumento del consumo de agua y de la micción, pero estos no suelen ocurrir hasta que se ha perdido alrededor del 70 % de la función renal.

Si los riñones no funcionan con normalidad, puede ser necesario cambiar la dieta y la dosis de varios medicamentos y anestésicos para ayudar al organismo a deshacerse de los productos de descomposición. Se recomienda realizar análisis de sangre cada 6 meses para conocer los avances de la enfermedad.

Incontinencia urinaria y pérdida del adiestramiento doméstico

La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria o incontrolable de orina de la vejiga. En los perros senior, especialmente en las hembras esterilizadas, pueden salir pequeñas cantidades de orina mientras descansa o duerme.

Algunos perros senior que han estado adiestrados durante años pueden empezar a tener «accidentes». Al igual que ocurre con otros problemas de comportamiento, este cambio se puede deberse a múltiples causas. Cualquier perro senior con este problema debe ser examinado por un veterinario.

Los tutores deben proporcionar un historial detallado del color y la cantidad de orina (o heces) eliminada, la frecuencia con lo que lo hace, los cambios en los hábitos alimenticios o de bebida, la postura del perro mientras hace sus necesidades y si los "accidentes" solo ocurren cuando el tutor no está.

Agrandamiento de la próstata

Cuando un perro macho no castrado alcanza los 8 años, tiene una probabilidad superior al 80 % de desarrollar una enfermedad en la próstata, que algunas veces puede ser cancerosa. En la mayoría de los casos, la próstata simplemente se agranda. Sin embargo, el agrandamiento de la próstata puede causar problemas para orinar o defecar.

Los perros macho, especialmente los que no están castrados, deben someterse a una revisión de la próstata como parte del examen físico periódico. El riesgo de esta enfermedad puede reducirse en gran medida si los perros son esterilizados.

Disminución de la función hepática

Aunque el hígado tiene una forma increíble y única de regenerarse cuando se lesiona, envejece al igual que todos los demás órganos del cuerpo. Su capacidad para desintoxicar la sangre y producir numerosas enzimas y proteínas disminuye gradualmente con la edad.

Diagnosticar un problema en el hígado puede ser difícil, ya que a veces, las enzimas hepáticas medidas pueden ser anormalmente elevadas en un animal aparentemente sano. Por otra parte, algunos animales con enfermedad hepática pueden mostrar niveles normales de enzimas hepáticas circulantes en la sangre.

Dado que el hígado metaboliza muchos medicamentos y anestésicos, la dosis de estos fármacos debe reducirse si el hígado no funciona como debería. También se recomienda realizar análisis de sangre cada 6 meses para identificar cualquier posible problema hepático.

Cambios endocrinos

Algunas glándulas tienden a producir menos hormonas a medida que envejecen, como en el caso del hipotiroidismo y otras glándulas pueden producir más, como en la enfermedad de Cushing. Los problemas hormonales son un trastorno común en muchos perros senior, y la predisposición a desarrollar este problema a veces está relacionada con la raza.

El Golden Retriever, por ejemplo, tiene un riesgo mucho mayor de desarrollar hipotiroidismo. Los análisis de sangre ayudan a diagnosticar estas enfermedades y muchas de ellas son tratables con medicamentos.

Cambios en las glándulas mamarias

Las perras pueden desarrollar cierto endurecimiento en las glándulas mamarias debido a la infiltración de tejido fibroso. Pero, en algunos casos, sobre todo en perras no esterilizadas, se desarrollan tumores que pueden ser benignos o malignos. Las perras senior deben someterse a una revisión de las glándulas mamarias como parte del examen físico periódico.

Médula ósea sustituida por grasa

Antes hemos hablado de la tendencia de los perros senior a acumular más grasa y está también puede infiltrarse en la médula ósea. La médula ósea es responsable de la producción de glóbulos rojos, que transportan oxígeno; glóbulos blancos, que combaten las enfermedades; y plaquetas, que ayudan a la coagulación de la sangre.

Si la médula ósea es sustituida de forma significativa por grasa, puede desarrollar anemia. Esta es una de las razones por las que se recomienda realizar análisis de sangre a los perros senior cada 6 meses, como parte de su examen anual.

Cambios en el nivel de actividad y en el comportamiento

Los perros senior pueden mostrar una disminución en su actividad. Esto puede deberse al envejecimiento normal o ser el primer signo de una enfermedad como la artritis o el síndrome disfuncional cognitivo. Los exámenes veterinarios periódicos cada 6 meses y la vigilancia de tu perro para detectar otros síntomas de enfermedad te ayudarán a distinguir el envejecimiento normal de una enfermedad.

A medida que los animales envejecen, las células nerviosas mueren y no se sustituyen. En algunos casos, ciertas proteínas pueden empezar a rodear las células nerviosas y provocar su mal funcionamiento, o también puede alterarse la comunicación entre las células nerviosas. En algunos perros, estos cambios en el sistema nervioso son lo suficientemente graves como para modificar su comportamiento.

Este padecimiento se llama "disfunción cognitiva". Se piensa que alrededor del 62% de los perros de 10 años o más experimentarán al menos algunos de los síntomas de esta enfermedad. Entre ellos se incluyen:

  • Confusión o desorientación
  • Inquietud nocturna
  • Pérdida de la capacidad de adiestramiento
  • Disminución del nivel de actividad
  • Disminución de la atención
  • Falta de reconocimiento de amigos o familiares.

Los perros senior también tienen una menor capacidad para hacer frente al estrés, lo que puede provocar cambios de comportamiento. La ansiedad por separación, la agresividad, las fobias al ruido y el aumento de la vocalización  pueden desarrollarse o empeorar. Varios medicamentos combinados con técnicas de modificación del comportamiento pueden ayudar a resolver algunos de estos problemas.

Mayor sensibilidad a los cambios de temperatura

A medida que los perros envejecen, disminuye su capacidad para regular la temperatura corporal. Esto significa que se adaptan peor a los cambios de temperatura. Los perros que podían soportar temperaturas bajas cuando eran jóvenes, pueden no ser capaces de hacerlo a medida que envejecen.

Controlar la temperatura ambiental que rodea a tu perro y realizar los ajustes necesarios le ayudará a estar más cómodo. Puede que tengas que acercar su cama a una zona con más calor o conseguir una cama con bordes elevados que le proporcione calor. Las cobijas también son una buena opción para taparlo en días que haga mucho frío.

Pérdida auditiva

Algunos perros sufren pérdida de audición a medida que envejecen. El problema es que, a menudo, la pérdida de audición es grave antes de que el tutor se dé cuenta del problema. 

El primer signo que se nota puede parecer agresividad. Pero, en realidad, puede que el perro no se diera cuenta de que se acercaba una persona, se asustara al tocarle y reaccionara instintivamente. Los tutores también pueden informar de que el perro ya no obedece las órdenes, pero en realidad es que ya no las oye.

Por lo general, la pérdida de audición no puede revertirse, pero algunos cambios en la interacción con tu perro pueden ayudar a reducir los efectos.

  • Enseñarle señales manuales para diversas órdenes mientras son jóvenes, es muy útil si tu perro desarrolla una pérdida auditiva.

  • Prender y apagar la luz cuando vas a entrar a una habitación le avisará a tu perro de tu presencia

  • Los perros con pérdida de audición aún pueden percibir las vibraciones, por lo que dar palmas o pisar fuerte en el suelo puede alertar a tu perro de que estás intentando comunicarte con él.

Alteraciones oculares y pérdida de visión

Muchos perros desarrollan una afección ocular denominada esclerosis nuclear. En esta afección, el cristalino del ojo aparece nublado; sin embargo, el perro suele ver bastante bien. Muchos tutores temen que su perro tenga cataratas (que sí afectan a la visión) cuando en realidad tiene esclerosis nuclear.

Sin embargo, las cataratas son frecuentes en perros seniors de determinadas razas, al igual que el glaucoma. Cualquier cambio repentino en la visión o en el aspecto de los ojos puede ser señal de emergencia; ponte en contacto con tu veterinario lo antes posible. Los exámenes oftalmológicos deben formar parte de la exploración física rutinaria.

Recuerda que al llegar a esta etapa deberás vigilar más de cerca a tu perro. No consideres que un cambio en su actividad o comportamiento se deba simplemente a su edad. Muchos de estos cambios pueden también ser signos de una enfermedad más grave. 

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