4 razones por las que tu gato necesita ir a revisión
Llevar a tu michi al veterinario puede ser muy difícil. La mayoría de los gatos y sus tutores no disfrutan las visitas al médico, y es por una buena razón. En cuanto llegan, a tu michi lo manipulan y lo pican con agujas, y a ti te bombardean con preguntas. Sin embargo, las implicaciones de no llevarlo a su revisión rutinaria puede dejar varios problemas de salud. En este artículo encontrarás 4 razones importantes para llevarlo con el veterinario.
1. Esconden el dolor
Los gatos son conocidos por esconder el dolor de sus tutores. Ellos podrán seguir comiendo, tomando agua y realizar los comportamientos que hacen normalmente sin que te des cuenta de que se siente mal. Sin embargo, los pequeños cambios que se producen a lo largo del tiempo podrían darte una idea de que algo no está bien con tu michi.
Uno de los beneficios de llevarlo a su revisión, es que tu veterinario no lo ha visto en un tiempo, y puede darte un enfoque diferente sobre como se encuentra su salud.
Las revisiones rutinarias entre 6 meses a 1 año, permiten que tu veterinario lo revise y haga una comparación con su última revisión.
Las constantes fisiológicas, como si ha perdido o ganado peso, o cómo está su visión, etc., pueden proporcionarle información sobre algún proceso de una enfermedad con la que esté cursando. También te permite a ti como tutor realizar preguntas que te interese saber.

Desafortunadamente, los gatos esconden tan bien el dolor que actuarán normal, hasta que se sientan tremendamente mal y terminen sufriendo mucho. Si tu michi no come, se esconde más de lo habitual, actúa de forma anormal, vocaliza más o busca más atención de lo habitual, lo mejor será llevarlo a revisión
2. Prevención de Enfermedades
Hace años la medicina estaba centrada en tratar lo tratable, lo que quiere decir “solo ven cuando te sientas enfermo”, y ese modelo realmente no funciono. En su lugar, lo mejor que se puede hacer es prevenir enfermedades o detectarlas de forma temprana, lo que hará que tu michi tenga una mejor oportunidad y mayor éxito en el tratamiento.
Las revisiones rutinarias permiten detectar cambios sutiles y realizar diagnósticos de seguimiento. Por ejemplo, si pensabas que era normal que tu michi bajara de peso, mientras continuaba comiendo e inclusive de una forma más voraz, te equivocas. Esto podría ser un signo de una enfermedad crónica como el hipotiroidismo, una enfermedad renal, u otras.

Los veterinarios cada día desarrollan nuevas pruebas para detectar de forma temprana las enfermedades, sin embargo, sigue estando en tu poder el llevar a tu michi a sus revisiones para que se pueda tratar lo más pronto posible y ayudarlo a que sea parte de tu vida el mayor tiempo posible.
3. No mejora por su cuenta
Muchas personas creen que si su gato ha mostrado un síntoma específico de forma intermitente y crónica, este desaparecerá o que simplemente es “normal”. Por desgracia, hay muchas diferentes enfermedades con las que tu michi puede estar cursando y puede experimentar efectos secundarios.
Tomemos el ejemplo de un gato que ha estado vomitando de forma intermitente por meses. Claro, en algunos casos pueden ser bolas de pelo o comió algo que no debía, pero este tipo de síntoma podría estar relacionado con procesos de enfermedades crónicas y graves, como alergia alimentaria, enfermedad inflamatoria intestinal o una enfermedad renal crónica.

La próxima vez que notes que tu michi hace algo “por un tiempo” y que antes considerabas “normal”, asegúrate de llevarlo a revisión.
4. Hace la experiencia más sencilla
Los veterinarios entienden lo díficil que es llevar a un gato a la clínica y en la actualidad existen clínicas especializadas en gatos, cuyas consultas son amigables con los felinos y el objetivo de estás es hacer su visita más fácil y tranquila. Si nunca o casi nunca llevas a tu michi al veterinario, empieza a practicar “viajes” al veterinario, con el fin de exponerlo poco a poco a la clínica, así evitarás que asocie el lugar con algo negativo.
Es importante que siempre refuerces que el veterinario es un lugar positivo para tu michi, las palabras de motivación y premios pueden ayudar en este proceso.
Muchas clínicas actualmente tratan de hacer una manipulación mínima para reducir el estrés en los gatos.
Habla con tu veterinario sobre los distintos métodos si te preocupa que se llegue a estresar estando en la clínica.

Si tu michi se llega a poner agresivo o muy nervioso, es probable que necesite ciertos medicamentos que te ayuden a tranquilizarlo. El uso de feromonas tranquilizantes en su transportadora o los relajantes naturales, pueden ser muy útiles para lograr tranquilizarlo.
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